TRISTEZA
Ven, siéntate a mi lado
y cuéntame tus miedos.
Que yo sienta tu aliento junto a mi boca.
Háblame de tus dudas y de la sed que tiene tu boca
y del despertar frio de las mañanas.
Y del sol que tanto te gusta, ya no somos
jovencitos, pero mi piel parece de melocotón,
cuando te acercas a mi.
Dame la punta de tus dedos, ponlas junto a las mías,
y con la otra mano acaricia mi cara, y dime
susurrando al oído: - Te quiero.
MÁXIMO. 10/02/98.