MIS ERRORES
Mi juventud no fue más
que un gran temporal
atravesado, casi siempre por un sol deslumbrante;
hicieron tal destrozo en mi. Los vientos y aguaceros
que apenas en mi huerta queda un fruto apetecible.
He alcanzado el otoño y con él
mi madurez
y ahora es necesario usar pala y rastrillo
para poner a flote este anegado ser
donde se abrieron huecos grandes como tumbas.
¿Quién sabe si los nuevos
brotes con los que sueño
hallarán en mi cuerpo el alimento que les de vigor?
¡Oh que dolor! devoré mi
vida en el tiempo,
y el oscuro enemigo que me roe el corazón
crece y se hace fuerte con mi propia sangre.