UN HIJO ESPERADO
A él se le cae la baba.
Ella lo mira y el niño
sonríe. Antonio y Aurora
contemplan a su retoño
y ella le dice a su hijo
con voz melosa y estrechándolo
contra su pecho:
Duérmete aquí mi amor
que en el pecho de tu madre
tengas la paz suficiente
y todo el amor necesario
para crecer con salud
y felicidad.
Su padre emocionado le dice:
Tardaste en llegar ,mi pequeño,
pero has llenado esta casa
de más felicidad si cabía.
A partir de ahora vas a ser
el dueño de nuestros sueños.
Verte reir, llorar, jugar,
nos va a dar más fuerza
para seguir amándonos
y disfrutar de tí día a día
igual que disfrutamos
con tu hermana.
Te queremos hijo
bendito sea ese ocho
de septiembre de 1996.
Se la dedico a mi sobrino Jorge y deseo poder conocerlo
pronto. Por culpa de la distancia no he podido tenerlo en
mis brazos.
MÁXIMO. MARZO DE 1997